El genial fotógrafo armenio-canadiense se convirtió en un ícono del retrato al capturar la esencia de líderes, artistas y pensadores como Winston Churchill, Albert Einstein y Pablo Picasso. Su obra, marcada por la iluminación dramática y la profundidad psicológica, abarcó más de seis décadas y definió la fotografía del siglo XX.
Nacido el 23 de diciembre de 1908 en Mardin, Armenia —territorio que entonces era parte del Imperio Otomano— Yousuf Karsh creció en medio de la convulsión del Genocidio Armenio. Su familia huyó a Alepo, Siria, en 1922, donde vivieron en condiciones precarias. A los 14 años, el joven Yousuf fue enviado a Canadá para vivir con su tío George Nakash, un fotógrafo establecido en Sherbrooke, Quebec. Este radical cambio en su vida lo alejó de los horrores de su infancia y a la vez marcó el inicio de su trayectoria en la fotografía.
Formación y primeros pasos profesionales
Bajo la tutela de su tío, Karsh aprendió los rudimentos del oficio. En 1928, se mudó a Boston para aprender con John Garo, un retratista de renombre que le enseñó a capturar no solo la imagen física, sino —y más importante— la personalidad del sujeto frente a la cámara. Unos años después, en 1931, regresó a Canadá y abrió su propio estudio en Ottawa, cerca del edificio del Parlamento, lo que le permitió tener cierta cercanía con figuras políticas. Su matrimonio con Solange Gauthier en 1939 fortaleció su red de contactos en la élite canadiense.
El retrato que lo catapultó a la fama
La fotografía que definió su carrera fue tomada en 1941: el icónico retrato de Winston Churchill, conocido como "El león rugiente". Durante una sesión improvisada en Ottawa, Karsh —quien le había pedido infructuosamente al estadista que dejara de fumar— le quitó el cigarro de un rápido manotazo, con lo que logró captar una expresión de cierta ofuscación que quedó como un símbolo de la resistencia británica en la Segunda Guerra Mundial. Esta imagen se publicó en portadas mundiales y elevó la reputación de Karsh como maestro del retrato.
Retratos icónicos de grandes personalidades
A lo largo de su carrera, Karsh retrató a más de 15,000 individuos, enfocándose en la iluminación dramática para revelar la "verdad interior" de sus sujetos. Entre sus obras más célebres destacan:
Albert Einstein (1948), capturado en Princeton con una mirada pensativa que evoca su genialidad científica.
Ernest Hemingway (1957), tomado en su finca cubana, reflejando la intensidad del novelista.
Pablo Picasso (1954), donde el artista aparece con una expresión enigmática, rodeado de sus cerámicas.
Pau Casals(1954), retrato de espaldas, tocando el chelo, tomado en la abadía de Cuxa, en Pradés.
Otras figuras notables que posaron frente a su cámara fueron Walt Disney, Jonas Salk, Audrey Hepburn, Georgia O'Keeffe, Indira Gandhi, Humphrey Bogart y Martin Luther King Jr., entre muchos otros. Todos esos retratos fueron publicadas en libros como Faces of Destiny (1946) y Portraits of Greatness (1959).
Sus últimos años
Karsh cerró su estudio en 1992 y se retiró a Boston con su segunda esposa, Estrellita Nachbar, con quien se casó en 1962, tras la muerte de su primera esposa. Su archivo, donado a la Biblioteca y Archivos de Canadá, preserva miles de negativos.
Falleció el 13 de julio de 2002, y dejó un legado que influyó en generaciones de fotógrafos por su capacidad para humanizar a los íconos del siglo XX.
El óleo ‘Estudio con cabeza de yeso’ (1925), una obra poco difundida pero decisiva, se presenta como el punto de inflexión en la trayectoria de Pablo Picasso. El Museo Picasso de Málaga dedica su nueva exposición temporal a explorar el impacto de esta pieza, que impresionó a figuras como Dalí y Lorca y refleja el desasosiego de una época considerada feliz pero profundamente conflictiva.
Giacomo Puccini, nacido en 1858 en Lucca, Italia, emergió como uno de los compositores más influyentes en la historia de la ópera. Heredero de una dinastía musical, transformó el género con su enfoque verista, centrado en dramas emocionales de la vida real y melodías inolvidables.
El escritor y científico británico, cuya obra fusionó imaginación con avances tecnológicos, como la idea de satélites geoestacionarios para comunicaciones globales, tuvo influencia decisiva en la ciencia ficción y en el pensamiento futurista. Se cumplen hoy 108 años de su nacimiento.