El surgimiento de una voz controvertida
Cécile Desprairies, historiadora de 68 años especializada en la ocupación nazi en Francia, ha transitado de los ensayos académicos a la narrativa ficticia con un debut que remueve el pasado familiar. Antes de esta novela, publicó cinco obras de no ficción sobre el período de 1940-1944, en los que explora legislaciones y dinámicas sociales bajo el régimen de Vichy. Su incursión en la literatura se materializó con The Propagandist, editada en inglés en 2024 y en francés como La propagandiste en 2023, y ha recibido no pocos elogios por el coraje en encarar una introspección personal y familiar.
La autora creció en un entorno que describe como colaboracionista, con familiares implicados en diversos grados durante la guerra. Esta experiencia infantil, marcada por descubrimientos como revistas de propaganda nazi en la casa familiar, inspira su obra. Desprairies defiende el uso de la ficción para abordar temas históricos complejos porque alega que permite una "liberación de la palabra" ante protagonistas ya fallecidos.
La esencia de La propagandista
La novela narra la vida de una familia durante la ocupación, con la madre del narrador retratada como una ferviente colaboradora y propagandista al servicio del régimen nazi y Vichy. Algunos elementos inequívocos, como un cartel de propaganda hallado en el ático familiar y una fotografía invernal que evoca los valores deportivos del III Reich, sirven de base para el relato, aunque mucha de la narrativa es ficción. Los personajes de la novela no tienen los mismos nombres, pero los demandantes —familiares directos de la autora— argumentan que son fácilmente identificables.

La crítica literaria internacional ha destacado su construcción elegante y su exploración de la memoria defectuosa. El Financial Times la califica de "romance familiar desgarrador plagado de podredumbre", mientras The New Yorker la ve como un "acto de expiación profundamente personal". La obra indaga en el atractivo nihilista del fascismo y sus repercusiones generacionales, sin romantizar el pasado.
La demanda familiar y sus repercusiones
El conflicto estalló con la publicación en francés, apenas tres meses después de su salida. El hermano de Desprairies y otro pariente, descendientes directos de los aludidos, interpusieron una demanda por difamación ante un tribunal parisino el 7 de enero de 2026. Acusan a la autora y su editorial de actuar con "mala fe absoluta" en un "acto de venganza familiar" motivado por resentimientos. Exigen la retirada del libro de circulación, a la vez que niegan cualquier colaboración hacia el régimen nazi hace 80 años y cuestionan la evidencia aportada por la autora, como el cartel, que aparentemente coincidiría con una copia de biblioteca pública.
Desprairies, representada por un abogado en la audiencia inicial, no asistió personalmente. Su defensa subraya el carácter ficticio de la obra, al afirmar que la novela es el único medio para confrontar una era y su relación con la historia. "Crecer en una familia colaboracionista es un hecho", ha declarado, y mencionó diferentes grados de implicación con el régimen.
Lecciones sobre memoria y ficción
Este episodio resalta los riesgos de las narrativas autobiográficas, donde la línea entre verdad histórica y licencia creativa casi siempre genera tensiones. Similar a casos como el de Camille Kouchner con La familia grande, que expuso abusos intrafamiliares, la obra de Desprairies obliga a reflexionar sobre el silencio postbélico en Francia y el "secreto familiar nacional". A pesar del litigio, la autora prosigue su carrera con La fille du doute, próxima a publicarse, con lo que pone de manifiesto que las controversias pueden amplificar el debate cultural sin necesariamente truncar una trayectoria.
En un panorama literario donde la memoria colectiva se entreteje con lo personal, incidentes como este subrayan la potencia —y el peligro— de la literatura para desenterrar verdades incómodas.
Con información e imágenes de:
lemonde.fr
newyorker.com
NY Times
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