El escritor mexicano Gonzalo Celorio ha sido recientemente galardonado con el Premio Miguel de Cervantes 2025. Estos son tres de sus títulos más representativos, novelas que muestran su universo literario, la memoria familiar y social de México, y su estilo elegante y reflexivo.
Gonzalo Celorio (Ciudad de México, 1948) ha sido reconocido con el Premio Cervantes 2025por su amplia trayectoria como novelista, ensayista, editor y académico. Su obra combina memoria, familia, la ciudad como escenario y el paso del tiempo, siempre con una prosa de gran sensibilidad. A continuación, tres libros que permiten adentrarse en su mundo — sin develar misterios ni romper intriga alguna— solo para abrir el apetito lector.
Amor propio
Publicada en 1992, esta novela es el debut narrativo de Celorio. A través del personaje Ramón Aguilar —de adolescente a hombre adulto— recorremos aproximadamente los años 1965-1980 en México, en un entorno de fiestas, tránsito social y vínculos personales. La novela destaca por cómo Celorio utiliza la fiesta, el bullicio urbano y el contexto histórico para explorar la formación de identidad del protagonista: su «amor propio» aparece tanto como asunto íntimo como espejo del país que cambia. Una excelente primera aproximación a su voz literaria, que mezcla lo personal y lo colectivo, lo íntimo y el trasfondo social.
Y retiemble en sus centros la tierra
Considerada una de sus obras más ambiciosas, esta novela publicada en el año 1999 sitúa al catedrático Juan Manuel Barrientos en una jornada por el Centro Histórico de la Ciudad de México tras una noche de excesos. A través de ese paseo —entre lo real y lo alucinado, entre la memoria y el paisaje urbano— el lector es llevado a reflexionar sobre la ciudad, la cultura, el tiempo y la historia personal. La obra ha sido comparada con otras novelas grandes de la ciudad y el malestar existencial. Aquí Celorio demuestra su capacidad para fusionar la estructura de la novela con el ensayo y la memoria, lo que la convierte en una lectura de corte más intenso y poliédrico.
Los apóstatas
En esta novela Celorio regresa al terreno familiar — y personal — al relatar la vida de dos de sus hermanos, su relación con la vocación religiosa, la familia y el peso del pasado. Publicada en 2020, se trata de un relato valiente, como él mismo ha dicho: “Maldita sea la hora en que se me ocurrió escribir esta novela”. La obra forma parte de una saga familiar titulada Una familia ejemplar, y es quizá la más dura de las tres por su carga emocional y su apuesta por desentrañar secretos, culpas y desencantos. Pero también es una de las que más rinde homenaje al ejercicio literario: a cómo la escritura confronta aquello que la memoria retiene o niega.
Más de sus obras
Estas tres novelas ofrecen una excelente entrada al universo de Gonzalo Celorio: desde su mirada sobre la juventud y la fiesta, pasando por su reflexión sobre la ciudad y la memoria, hasta su indagación en el pasado familiar y sus heridas.
La obra literaria de Celorio es amplia y el lector puede embarcarse en otros trabajos recientes, como Mentideros de la memoria, de 2022 o su recientemente publicada —octubre de 2025— Ese montón de espejos rotos.
Su galardón con el Premio Cervantes refuerza la importancia de su voz en la literatura hispanoamericana contemporánea.
En 1966, Sheila Fitzpatrick, una joven investigadora australiana, llega a Moscú para acceder a archivos restringidos durante la Guerra Fría. Sus memorias narran las dificultades de la investigación bajo vigilancia constante, con anécdotas personales sobre la vida soviética posestalinista.
La historiadora francesa Cécile Desprairies enfrenta una demanda por difamación de sus propios parientes tras publicar La propagandista, una novela inspirada en la colaboración nazi de su madre durante la ocupación. Este caso ilustra cómo la ficción basada en hechos personales puede desatar conflictos legales y emocionales, y cuestiona los límites entre memoria y venganza.
A cuatro décadas de su partida, el autor mexicano sigue influyendo en la narrativa hispanoamericana con solo dos libros que capturan la desolación rural y un estilo precursor del realismo mágico. Su obra, marcada por la violencia y la ausencia, dialoga con contemporáneos como Cortázar y García Márquez en la fusión de lo real y lo fantástico.