Un donativo que ilumina la intimidad familiar
En el otoño francés de 2025, los herederos de Henri Matisse (1869-1954) sorprendieron al mundo del arte con una donación excepcional al Musée d'Art Moderne de París. Representados por Barbara Dauphin Duthuit, esposa del nieto del artista y custodio de su archivo, entregaron 61 obras que cuadruplican la presencia de Matisse en el museo, que hasta entonces contaba con una veintena de piezas, entre ellas dos versiones monumentales de La Danza.
El anuncio llegó cuatro meses después del cierre de la exposición Matisse et Marguerite. Le regard d’un père, que del 4 de abril al 24 de agosto de 2025 atrajo a miles de visitantes con más de 110 obras explorando la relación entre el pintor y su primogénita. Esta muestra, que incluyó dibujos raros y préstamos internacionales, sirvió de catalizador para el gesto filantrópico, y transformó un tributo temporal en un legado permanente.

Las piezas: un mosaico de técnicas y afectos
La donación abarca un espectro variado de la producción matissiana, con énfasis en la figura de Marguerite Duthuit-Matisse (1894-1982), musa constante y colaboradora discreta de su padre. Entre las obras destacan:
- 28 dibujos: Retratos y estudios que capturan la evolución de Marguerite desde la infancia hasta la madurez, muchos inéditos en Francia.
- 7 óleos: Incluyendo un retrato de Claude Duthuit, esposo de la donante y único hijo de Marguerite.
- Una escultura: El perfil de Marguerite, tallado en bronce, que evoca la experimentación tridimensional del artista.
- 8 aguafuertes y 6 litografías: Grabados que fusionan precisión gráfica con la vitalidad fauvista.
- 5 carteles originales y 6 libros ilustrados: Testimonios de la incursión de Matisse en el diseño y la edición.
Este conjunto, valorado en decenas de millones de euros aunque no oficializado, refleja la diversidad técnica del maestro y su mirada tierna sobre la familia, un tema recurrente en su obra tardía.

El linaje filantrópico de los Matisse
La familia Matisse ha cultivado una tradición de generosidad hacia las instituciones culturales. En 2013, Barbara Dauphin Duthuit cedió el óleo Marguerite con gato negro al Centro Pompidou, en su rol como guardiana del patrimonio. Ahora, con unas veinte herederas divididas entre Francia y Estados Unidos, este donativo perpetúa el espíritu del artista, quien en vida ya donó obras al Musée Matisse de Niza.
Desde el museo, el director Fabrice Hergott celebró el gesto:
“Este extraordinariamente generoso atestigua el fuerte compromiso de madame Duthuit con la conservación del arte”.
La recepción interna se describió como una gran sorpresa y una gran alegría, un impacto inesperado en un año marcado por exposiciones matissianas globales.

Un enriquecimiento que redefine la colección
Las nuevas adquisiciones integrarán la colección permanente del MAM: los dibujos ocuparán la sala dedicada a Matisse, mientras los óleos se sumarán a la narrativa fauvista. Este impulso llega en un momento clave, con obras de Matisse entrando en dominio público desde enero de 2025, lo que democratiza su acceso pero eleva la responsabilidad de los museos.
La donación no solo preserva el genio colorista de Matisse, sino que humaniza su figura a través de Marguerite —sobreviviente de la ocupación nazi en Francia— quien cataloga su obra hasta su muerte en 1982. En un mundo donde el arte moderno busca raíces emocionales, este legado familiar dibuja líneas de conexión que trascienden el lienzo.
Con información e imágenes de:
mam.paris.fr
The Guardian