Las raíces en San Nicolás
La leyenda de Santa Claus se remonta al siglo IV, con la figura de San Nicolás, un obispo cristiano nacido alrededor del año 280 d.C. en Myra —actualmente territorio de Turquía. Conocido por sus actos de caridad, como dádivas a niños y jóvenes pobres, San Nicolás se convirtió en el patrono de los niños y marineros. Sus reliquias, trasladadas a Bari en el siglo XI, fomentaron peregrinaciones y expandieron su culto por Europa, donde se lo conoció como el obispo Nicola di Bari.
Entre las historias más famosas se cuenta cómo salvó a tres niños de un carnicero malvado, un relato que reforzó su imagen protectora. Esta base religiosa sentó las raíces para las celebraciones que evolucionarían en las tradiciones navideñas modernas.

La transformación en Europa
En la Edad Media, la devoción a San Nicolás de Bari se integró en las festividades cristianas, y se estableció en el santoral católico día el 6 de diciembre. En los Países Bajos, surgió la figura de Sinterklaas, un santo que llegaba en barco desde España, acompañado de ayudantes, para entregar regalos a los niños buenos. Esta tradición incluía elementos folclóricos, como el uso de un libro para registrar el comportamiento de los infantes.
Otras influencias, posiblemente de deidades paganas como Odín, quien cabalgaba por los cielos en invierno, se entretejieron con la narrativa cristiana, y enriquecieron la mitología. Así, la figura se adaptó a diversas culturas europeas que no son de raíces románicas, como los germánicos o los eslavos.

Y llega a América
Los colonos holandeses llevaron la tradición de Sinterklaas a Nueva Ámsterdam, lo que actualmente es Nueva York, en el siglo XVII. Y ya hacia fines del siglo XVIII, aparecen en la prensa local referencias a “Santa Claus”, con el nombre anglicanizado.
Un hito clave fue el poema "Una visita de San Nicolás", publicado en 1823 y atribuido a Clement Clarke Moore, que describió a Santa con renos, trineo y entrada por la chimenea. Posteriormente, el ilustrador Thomas Nast popularizó su imagen en caricaturas para Harper's Weekly durante la Guerra Civil, al presentarlo como un elfo regordete que venía desde su taller en el Polo Norte.
La imagen moderna y su expansión global
En la década de 1930, la compañía Coca-Cola encargó al artista Haddon Sundblom ilustraciones que estandarizaron a Santa como un hombre jovial de traje rojo y barba blanca, representación que se ha mantenido a lo largo de las décadas hasta la actualidad. Esta campaña publicitaria contribuyó enormemente a su popularización mundial, ya que se lo asocia directamente con la alegría navideña.

Hoy, Santa Claus se adapta a diversas culturas: como Papá Noel en países hispanohablantes o Père Noël en Francia, mantiene siempre su esencia de buena voluntad y generosidad. Su evolución refleja una fusión de historia, folclore y mercadotecnia que lo ha convertido en un ícono universal de la Nochebuena.
EL EQUIPO DE FARO CULTURAL DESEA A SUS LECTORES UNA MUY FELIZ NAVIDAD.
Con información e imágenes de:
Britannica
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