Por Maria Peraza22 Aug, 20253 minutos de lectura 152 vistas
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El icónico marinero de Hugo Pratt encontró en una vasta biblioteca —cerca de 20 000 volúmenes— el combustible literario para sus periplos. Esos libros, repletos de historia, geografía y referencias culturales, impregnaron sus aventuras con un aura única de autenticidad y profundidad.
Letras
El personaje de Corto Maltese, creado en 1967 por el historietista italiano Hugo Pratt, es mucho más que un navegante errante: es un símbolo del cómic literario de alto vuelo. Muchas de sus rutas narrativas y escenarios surgen de una biblioteca personal monumental: Pratt coleccionó cerca de 20 000 libros en su vida, muchos impregnados de historia, mitología, viajes y filosofía. Estas lecturas servían como mapas simbólicos que alimentaron cada página y figura de sus aventuras.
El propio Corto muestra su pasión intelectual en la serie: su libro favorito es Utopía de Thomas More (que nunca terminó), y también se le reconoce por citar a autores como Jack London, Leopoldo Lugones, R.L. Stevenson, Herman Melville, Joseph Conrad o Arthur Rimbaud. Esa mezcla de literatura clásica e introspección poética bordea cada aventura que vive, entre mundos históricos, mágicos y sensoriales, enriqueciendo la narrativa con capas culturales.
Esa erudición no fue casual: como señaló Pratt, Corto Maltese fue concebido como un anti-héroe mediterráneo, definido por la curiosidad, la cultura y el desapego ideológico. Sus lecturas, sus lecturas alimentaron ese carácter libre y empático, facilitando que el lector se adentre en escenarios reales y simbólicos con la misma fascinación del personaje.
Hoy, la figura de Corto sigue siendo un faro para quienes buscan en el cómic más que aventuras: hallan cultura, intelecto y poesía. Gracias a los libros que inspiraron a Pratt, cada volumen del marinero sigue reverberando con ecos de conocimiento universal y de viajes que desafían el tiempo.
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