La reconocida pintora y artista visual Ada Balcácer falleció el 25 de diciembre de 2025 en Miami, dejando un legado imborrable en las artes visuales de República Dominicana y América Latina. Su obra vibrante, cargada de color, espiritualidad y compromiso social, marcó generaciones y consolidó su lugar como una de las figuras más influyentes del arte nacional.
Ada Balcácer nació en Santo Domingo el 16 de junio de 1930, aunque su infancia transcurrió entre la capital y San Juan de la Maguana, donde desarrolló esa pasión por el folclore, la mitología rural y el amor por la naturaleza, elementos que impregnarían su producción artística posterior.
Un lamentable accidente a los 16 años, durante un desfile ecuestre, le provocó la amputación del brazo izquierdo, un hecho que ella misma evocaba con fortaleza al compararse con el maestro del expresionismo mexicano José Clemente Orozco como una de las grandes pintoras mancas de América Latina.
Su formación comenzó en la Escuela Nacional de Artes Visuales de Santo Domingo, donde fue discípula de maestros fundamentales como Josep Gausachs, Celeste Woss y Gil, Manolo Pascual, Gilberto Hernández Ortega y Luichy Martínez Richiez. En 1951 emigró a Nueva York, donde residió doce años y profundizó sus estudios en la Art Students League, experiencia que amplió su lenguaje visual y la expuso a nuevas corrientes artísticas.
Regreso y consagración artística
Tras el fin de la dictadura trujillista, Balcácer regresó al país en 1962 y se integró activamente en la efervescencia cultural y política de la época. Participó en el movimiento Nueva Imagen (1972), donde exploró las posibilidades estéticas de la luz y el color en temas tropicales y caribeños.
Su obra se caracterizó por una búsqueda constante de la sensación, con un lenguaje visual incisivo en el que el color se desintegra y recompone en madejas luminosas. Nunca evitó posturas rupturistas: reivindicó la herencia africana en el arte dominicano cuando era frecuentemente invisibilizada, con lo que ayudó a construir una imagen ética de la dominicanidad socialmente consciente, racialmente inclusiva y gráficamente moderna.
Compromiso social y reconocimientos
Más allá del lienzo, Balcácer dedicó esfuerzos al desarrollo social a través del arte. En 1979 fundó la Fundación Mujeres Aplicadas a la Industria (MAI), iniciativa que alfabetizó visualmente a cientos de mujeres y fusionó creación artística con producción artesanal para mejorar su calidad de vida.
Entre sus distinciones destacan el Premio Nacional de Artes Plásticas (2011) y la declaración como Reserva Cultural de la Nación por el Banco de Reservas (2017). En 2011, el Centro Cultural Eduardo León Jimenes le rindió homenaje con la retrospectiva Alas y raíces.
Ada se mantuvo creativa en su pasión hasta muy avanzada edad, y sus obras tardías reflejan aún una visión y un dominio de la gama cromática dignos de aplauso. Baste ver Coralina bajo el agua, de 2015.
Huella imborrable
La partida de Ada Balcácer, ocurrida en una residencia de adultos mayores en Miami el Día de Navidad, ha generado un profundo pesar en la comunidad artística dominicana. Instituciones como el Colegio Dominicano de Artistas Plásticos, la Facultad de Artes de la UASD y la Academia Dominicana de Periodistas de Arte y Espectáculos han destacado su rigor creativo, su compromiso con la cultura y la forma en que elevó el arte a expresión de identidad y conciencia colectiva.
Su memoria perdurará en cada trazo, en cada explosión de color y en las generaciones que continúan encontrando inspiración en su obra luminosa y valiente.
Nacido en Puerto Plata en 1931, este pianista, compositor, escritor, productor y exembajador ante la UNESCO es autor de más de un centenar de canciones que han cruzado fronteras, entre ellas el icónico Por amor, himno romántico dominicano interpretado por voces internacionales. Un legado musical que sigue vibrando en la República Dominicana y más allá.
Con coreografías originales de Pablo Pérez y Erick Guzmán y música inédita del compositor dominicano Junior Basurto Lombas, el Ballet Nacional Dominicano estrena “Salomé, Alma de Patria”, una propuesta en 11 escenas de unos 50 minutos que recorre la vida de la poeta y educadora Salomé Ureña de Henríquez.
Un tribunal de Nueva York ha ordenado la devolución de la pintura Hombre sentado con bastón (1918), de Amedeo Modigliani, al patrimonio del marchante judío Oscar Stettiner, de quien fue confiscada durante la ocupación nazi de Francia. La obra, valorada en unos 25 millones de dólares, permanecía almacenada en un depósito suizo.