Freddie Mercury: Cinco canciones que marcaron la vida del talentoso músico

Freddie Mercury: Cinco canciones que marcaron la vida del talentoso músico

En el 80º aniversario de su nacimiento, la mejor manera de recordar a Freddie Mercury es a través de cinco canciones que permiten recorrer distintas etapas de su extraordinaria trayectoria: desde la revolución de Queen hasta su aventura con Montserrat Caballé y aquella última, inconclusa grabación que se convirtió en su despedida musical.


 

Desde África al mundo

El 5 de septiembre de 1946, en Stone Town, Zanzíbar, nacía Farrokh Bulsara, el hombre que décadas después sería conocido mundialmente como Freddie Mercury. Este año, al cumplirse ocho décadas de su nacimiento, miles de admiradores volvieron a reunirse para celebrar su legado, mientras nuevas publicaciones y materiales inéditos siguen revelando facetas del artista detrás del mito.

Pero hablar de Mercury solamente desde su biografía sería quedarse corto. Su vida está inseparablemente ligada a sus canciones: composiciones que podían ser grandiosas y teatrales, íntimas y melancólicas, o directamente desbordantes de energía.

Por eso, en lugar de repasar su trayectoria de manera convencional, Faro Cultural propone recordar al cantante a través de cinco canciones que, por distintas razones, representan momentos esenciales de su vida artística y personal.

 

1. “Bohemian Rhapsody”: el momento en que todo cambió

Si existe una canción que representa la extraordinaria imaginación de Freddie Mercury, esa es “Bohemian Rhapsody”. Publicada en 1975 como parte del álbum A Night at the Opera, la composición rompió prácticamente todas las reglas de la música popular de su tiempo. Balada, ópera, rock y dramatismo se suceden en una pieza de casi seis minutos que inicialmente desconcertó incluso a quienes debían decidir si aquello podía convertirse en un éxito.

 

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Mercury llevaba años trabajando en las ideas que terminarían formando la canción y llegó a desarrollar una estructura extraordinariamente compleja en el estudio. La grabación requirió numerosas capas de voces y una producción particularmente laboriosa para la tecnología disponible entonces.

El resultado fue histórico: “Bohemian Rhapsody” alcanzó el número uno en Reino Unido y se convirtió en una de las canciones más reconocibles de la historia del rock.

Pero hay algo todavía más revelador: Mercury no consideraba necesariamente que fuese su mejor composición. En una entrevista recuperada por Queen, el cantante señaló que, desde el punto de vista estrictamente compositivo, consideraba superior otra canción que aparecería apenas un año después.

Esa canción era...

 

2. “Somebody to Love”: el Freddie más espiritual

En 1976, Mercury volvió a desafiar las convenciones con “Somebody to Love”, una pieza de inspiración gospel incluida en A Day at the Races.

La canción nació de su admiración por Aretha Franklin y permitió a Queen construir un auténtico coro gospel utilizando las voces superpuestas de Mercury, Brian May y Roger Taylor. El resultado es una de las interpretaciones vocales más exigentes y emocionantes de la carrera del cantante.

 

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Pero hay algo especialmente significativo: el propio Mercury consideraba que “Somebody to Love” podía ser una composición mejor que “Bohemian Rhapsody”. Llegó al número 2 de las listas británicas y se convirtió posteriormente en una pieza fundamental de sus conciertos.

La canción también adquiriría una segunda vida después de su muerte. En el Freddie Mercury Tribute Concert de 1992, George Michael ofreció una interpretación memorable que posteriormente alcanzaría el número uno británico dentro del EP Five Live.

 

3. “Love of My Life”: la intimidad detrás del personaje

En medio de la extravagancia de Queen existía un Freddie Mercury mucho más íntimo. “Love of My Life”, también incluida en A Night at the Opera, permite acercarse precisamente a esa faceta.

La canción fue escrita por Mercury al piano y está estrechamente relacionada con Mary Austin, una de las personas más importantes de su vida. Su relación amorosa había terminado, pero el vínculo entre ambos se transformó en una amistad extraordinariamente profunda que permaneció durante décadas.

 

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En directo, la canción adquirió además una dimensión especial. Mercury descubrió que podía transformar una balada originalmente íntima en un momento de comunión con decenas de miles de espectadores. El público asumía parte de la canción y el cantante se convertía menos en protagonista que en conductor de un enorme coro.

Esa capacidad para convertir una experiencia personal en una emoción colectiva fue una de las grandes características de su arte.

Y quizás por eso “Love of My Life” continúa sonando como una canción de amor incluso para quienes desconocen la historia que la inspiró.

 

4. “Barcelona”: cuando el rock soñó con la ópera

Pocas canciones muestran mejor la amplitud de las inquietudes artísticas de Mercury que “Barcelona”. Su admiración por la ópera y, especialmente, por la soprano española Montserrat Caballé, lo llevó a emprender uno de los proyectos más arriesgados de su carrera. Mercury había expresado públicamente su fascinación por la voz de la cantante y finalmente ambos se conocieron en Barcelona el 24 de marzo de 1987.

Lo que inicialmente iba a ser una colaboración puntual terminó convirtiéndose en un álbum completo. La canción “Barcelona” fue grabada aquel año y posteriormente dio título al disco publicado en 1988.

 

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La colaboración era, en apariencia, improbable: una estrella mundial del rock junto a una de las grandes sopranos de la ópera. Pero Mercury no veía incompatibilidad alguna entre ambos universos.

La canción terminó adquiriendo una dimensión histórica cuando fue elegida como uno de los grandes símbolos musicales de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Mercury había soñado con interpretarla en la ceremonia inaugural junto a Caballé, pero lamentablemente falleció unos meses antes. Finalmente, la soprano española cantó esa obra de arte junto al tenor José Carreras.

“Barcelona” representa, quizá mejor que ninguna otra, al Mercury que no quería limitarse a ser una estrella de rock. Era un músico curioso, ambicioso y fascinado por explorar territorios nuevos.

 

5. “Mother Love”: la última voz

Y cual si fuese una coda a su maravillosa creatividad, la canción más conmovedora de esta selección.

“Mother Love” fue escrita por Freddie Mercury y Brian May durante las sesiones que posteriormente darían forma al álbum póstumo Made in Heaven. Mercury grabó sus partes vocales entre el 13 y el 16 de mayo de 1991, cuando su enfermedad había avanzado y su estado ya era extremadamente delicado.

Freddie sabía que el tiempo se agotaba, pero continuó trabajando.

La canción quedó inconclusa. Mercury consiguió grabar las dos primeras estrofas, pero cuando llegó el momento de registrar la última ya no tenía fuerzas suficientes. Según Brian May, un día se retiró de los estudios de grabación muy agotado por el esfuerzo… y dijo que regresaría para terminarla. Tristemente, nunca pudo hacerlo.

 

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Años después, May completó la canción justo en la última estrofa. El resultado apareció en Made in Heaven, publicado en 1995.

Quedó el registro para la historia: “Mother Love” fue la última interpretación vocal que Freddie Mercury grabó en un estudio.

La canción termina además como una especie de viaje por la memoria musical de Queen, ya que incorpora fragmentos de distintas grabaciones y sonidos asociados a la historia del grupo. De alguna manera, el final parece cerrar el círculo de una vida dedicada por completo a la música.

 

Cinco canciones, cinco rostros de un mismo artista

“Bohemian Rhapsody” muestra al revolucionario que se negó a aceptar las reglas. “Somebody to Love”, al compositor que aspiraba a algo todavía más grande que el éxito. “Love of My Life”, al hombre capaz de convertir sus sentimientos más personales en música universal. “Barcelona”, al artista inquieto que quiso cruzar las fronteras entre el rock y la ópera. Y “Mother Love”, finalmente, al músico que continuó creando incluso cuando sabía que sus fuerzas estaban llegando a su límite.

Freddie Mercury murió el 24 de noviembre de 1991, a los 45 años. Sin embargo, 35 años después, su voz continúa atravesando generaciones.

Quizá ese sea el verdadero significado de cumplir 80 años sin haber llegado nunca a esa edad: Freddie Mercury sigue creciendo con el tiempo. Cada nueva generación descubre su música, cada concierto vuelve a levantar su voz y cada una de estas canciones encuentra nuevos oyentes.

Porque, como demuestra “Mother Love”, para Mercury la música no fue solamente una profesión. Fue su manera de permanecer.

 

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Con información e imágenes de:

Brian May

American Songwriter

Universal Music