Buster Keaton: el "Rostro de Piedra" que convirtió el peligro en comedia

Buster Keaton: el "Rostro de Piedra" que convirtió el peligro en comedia

Nacido hace 131 años, Buster Keaton fue mucho más que el hombre de gesto imperturbable del cine mudo. Actor, director, guionista y extraordinario acróbata, construyó una obra que todavía asombra por su precisión y audacia.


 

Un niño criado entre golpes y aplausos

Joseph Frank Keaton nació el 4 de octubre de 1895 en Piqua, Kansas, dentro de una familia dedicada al vodevil. Su padre, Joe Keaton, encabezaba junto a su esposa Myra el espectáculo The Three Keatons, y el pequeño Buster comenzó a formar parte del número familiar cuando apenas tenía cinco años.

Aquella infancia poco convencional resultó fundamental para su posterior carrera. Antes de convertirse en estrella cinematográfica, Keaton aprendió sobre el escenario los secretos de la acrobacia, el ritmo, la precisión corporal y el contacto directo con el público. Fue precisamente sus comienzos en el vodevil lo que permitió su posterior evolución hacia el cine mudo, el cine sonoro y la televisión.

 

Buster-keaton-0


 

El sobrenombre «Buster» quedó asociado para siempre a su nombre. Según la propia tradición que Keaton contó a lo largo de su vida, fue el legendario Harry Houdini quien se lo puso después de verlo sobrevivir a una aparatosa caída cuando era niño.

 

El rostro que nunca necesitaba reír

Su incorporación al cine llegó en 1917, cuando comenzó a trabajar junto al cómico Roscoe «Fatty» Arbuckle. La experiencia le permitió descubrir rápidamente que la cámara podía convertirse en una herramienta todavía más poderosa que el escenario para desarrollar su peculiar concepción de la comedia.

Poco después comenzó a protagonizar sus propios cortometrajes y, en los años veinte, construyó una de las filmografías más extraordinarias del cine mudo.

 

Buster-keaton-2
 

Su personaje quedó definido por un elemento que contrastaba con la tradición cómica de la época: la absoluta inexpresividad. Mientras otros grandes comediantes —entre ellos, el inolvidable Charles Chaplin — buscaban provocar la carcajada mediante gestos exagerados, Keaton mantenía el rostro serio incluso cuando a su alrededor se derrumbaba literalmente el mundo.

Aquella expresión terminó convirtiéndose en su sello. El célebre «rostro de piedra» no significaba ausencia de emociones, sino todo lo contrario: la tragedia, la sorpresa, el miedo y la frustración aparecían en el cuerpo, en los movimientos y en la puesta en escena.

 

Algunas de sus mejores películas

La filmografía de Keaton durante su gran etapa creativa incluye títulos que se convirtieron en clásicos absolutos del cine:

  • Una semana (One Week, 1920)
  • La casa eléctrica (The Electric House, 1922)
  • Las tres edades (Three Ages, 1923)
  • Las leyes de la hospitalidad (Our Hospitality, 1923)
  • Sherlock Jr. (1924)
  • El maquinista de La General (The General, 1926)
  • El cameraman (The Cameraman, 1928)
  • El héroe del río (Steamboat Bill, Jr., 1928)

 

Entre todas ellas, El maquinista de La General ocupa un lugar especial, y Buster Keaton aparece acreditado como director, escritor y protagonista.

Sherlock Jr., por su parte, continúa siendo una demostración extraordinaria de su imaginación cinematográfica, con trucos visuales y acrobacias que todavía sorprenden por su ejecución.

 

Buster-keaton-4

 

Cuando el peligro era parte del espectáculo

Uno de los aspectos más sorprendentes de Keaton fue su disposición a realizar personalmente las escenas de riesgo. En una época en la que los efectos especiales eran rudimentarios y las medidas de seguridad estaban muy lejos de los estándares actuales, el comediante asumía personalmente buena parte de las acrobacias.

La secuencia más famosa probablemente sea la de El héroe del río, cuando la fachada de una casa cae directamente sobre él y Keaton queda a salvo gracias a una ventana que coincide exactamente con su posición. La estructura era real y el margen de error, mínimo.

En El maquinista de La General también realizó sus propias acrobacias sobre trenes en movimiento. TCM señala que Keaton se negó incluso a utilizar una maqueta para la espectacular destrucción de un puente y participó personalmente en las escenas de riesgo.

No se trataba, sin embargo, de una temeridad improvisada. Detrás de aquellas escenas había una planificación matemática, conocimiento de las máquinas y una precisión física extraordinaria. En Sherlock Jr., por ejemplo, Keaton ejecutó personalmente varias de las acrobacias más peligrosas, incluida la persecución final en motocicleta.

El resultado fue una forma de comedia física en la que el espectador podía sentir que el peligro era auténtico. Y en buena medida lo era.

 

Buster-keaton-3

 

El difícil paso por Metro-Goldwyn-Mayer

La llegada del cine sonoro y el cambio de sistema industrial modificaron profundamente la carrera de Keaton. En 1928 firmó con Metro-Goldwyn-Mayer, una decisión que terminaría lamentando porque el gigantesco estudio redujo considerablemente su control creativo.

El Keaton director y protagonista de los años veinte comenzó a convertirse en un trabajador más dentro de una maquinaria de estudio. Sin embargo, su extraordinario talento cómico todavía encontró una vía de supervivencia detrás de las cámaras.

Durante su etapa en MGM trabajó como gagman, es decir, como creador y desarrollador de situaciones cómicas, aportando ideas para películas de otros intérpretes.

 

Keaton y los hermanos Marx

Una de las asociaciones más curiosas de aquella etapa fue su trabajo para los hermanos Marx. Keaton llegó a participar como gagman en At the Circus (1939), donde escribió situaciones y chistes destinados especialmente al trío formado por Groucho Marx y sus hermanos Chico y Harpo. Varias de las ideas que preparó para Harpo respondían más al estilo cómico del propio Keaton y finalmente no fueron utilizadas.

 

Buster-keaton-6

 

También estuvo vinculado a Go West (1940), otra producción de MGM protagonizada por los Marx. TCM incluye ambas películas dentro de la etapa en la que Keaton, después de perder buena parte de su autonomía como cineasta, trabajó como gagman para el estudio.

La relación resulta especialmente interesante porque reunía a dos escuelas muy distintas de la comedia. Keaton había construido su humor sobre la precisión física, el espacio y el silencio, mientras que Groucho, Chico y Harpo pertenecían a una tradición más anárquica, verbal y teatral.

No obstante, el trabajo de Keaton detrás de las cámaras demuestra que su talento para la comedia no dependía exclusivamente de aparecer frente al objetivo.

 

Una segunda vida para una leyenda

La etapa posterior estuvo marcada por dificultades personales y profesionales, pero Keaton consiguió mantenerse vinculado al espectáculo. Trabajó en películas, cortometrajes, televisión y publicidad, y las nuevas generaciones de cineastas comenzaron a recuperar su obra.

Su prestigio creció especialmente a partir de los años cincuenta. Las reposiciones de sus películas mudas permitieron redescubrir a un artista cuya influencia alcanzaba mucho más allá de la comedia.

En 1959 recibió un Oscar honorífico por su contribución al cine. Para entonces, aquel hombre de rostro impasible ya era reconocido como uno de los grandes arquitectos del lenguaje cinematográfico.

También tuvo una memorable aparición junto a Charlie Chaplin en Candilejas (Limelight, 1952), en una de las reuniones más simbólicas de dos gigantes de la comedia cinematográfica.

 

Buster-keaton-5
 

El legado del «gran cara de piedra»

Buster Keaton murió el 1 de febrero de 1966, a los 70 años. Para entonces había dejado una obra que el tiempo no consiguió envejecer.

Su importancia excede ampliamente el terreno de la comedia. Comprendió el cine como un arte esencialmente visual, capaz de contar una historia mediante el movimiento, el montaje, el espacio y la arquitectura del encuadre.

Sus trenes, casas, barcos, automóviles, máquinas y escenarios imposibles no eran simples decorados para sus bromas: formaban parte de una maquinaria narrativa perfectamente calculada.

Y detrás de aquel rostro que parecía incapaz de inmutarse había un artista extraordinariamente inquieto, capaz de actuar, dirigir, escribir, diseñar gags y arriesgar físicamente el cuerpo para conseguir unos segundos de comedia perfecta.

Quizá por eso, más de un siglo después de sus primeras películas, Buster Keaton sigue haciendo reír sin necesidad de sonreír.

 

buster-keaton-7


 

 

 

 

 

 

Con información e imágenes de:

Britannica

Turner Classic Movies

The Library of Congress

IMdB