Miles Davis: cinco álbumes esenciales para recordar al legendario trompetista y compositor de jazz

Miles Davis: cinco álbumes esenciales para recordar al legendario trompetista y compositor de jazz

A 35 años de su muerte, la obra de Miles Davis continúa recorriendo buena parte de la historia del jazz moderno. Cinco álbumes permiten seguir algunas de las grandes transformaciones de un músico que jamás dejó de reinventarse.


 

Convertir el cambio en una forma de arte

Nacido el 26 de mayo de 1926 en Alton, Illinois, Miles Davis comenzó a estudiar trompeta a los 13 años y llegó a Nueva York siendo todavía muy joven. Allí entró en contacto con Charlie Parker y Dizzy Gillespie, dos de las figuras fundamentales del bebop, mientras desarrollaba una personalidad instrumental muy distinta, caracterizada por un sonido contenido, lírico y de enorme capacidad expresiva.

A finales de los años cuarenta encabezó junto a músicos como Gil Evans, Gerry Mulligan, John Lewis y Lee Konitz el proyecto que terminaría conocido como Birth of the Cool. En la década siguiente alcanzó una nueva dimensión con sus colaboraciones con John Coltrane y con álbumes como Kind of Blue. Más adelante formó su llamado Segundo Gran Quinteto, exploró nuevas formas de improvisación y finalmente abrió las puertas del jazz a la electricidad, el rock y el funk.

 

ron-carter-miles-davis


 En los años setenta esa búsqueda lo llevó a terrenos todavía más radicales, mientras que durante los ochenta volvió a reinventarse con sintetizadores, cajas de ritmos y nuevas generaciones de músicos. Tutu, de 1986, demostró que Davis seguía dispuesto a desafiar las expectativas incluso cuando ya era considerado una leyenda.

 

1. Birth of the Cool (1957): el nacimiento de una nueva estética

Aunque el álbum apareció en 1957, las grabaciones que lo integran proceden fundamentalmente de las sesiones realizadas entre 1949 y 1950 por el célebre Miles Davis Nonet. Aquellas piezas habían sido registradas varios años antes y fueron posteriormente reunidas bajo el título que terminaría bautizando todo un movimiento: Birth of the Cool.

El disco representa la primera gran ruptura de Davis con el lenguaje más vertiginoso del bebop. La música apuesta por arreglos cuidadosamente construidos, texturas de cámara y una sonoridad más reposada, en la que la trompeta de Davis adquiere un protagonismo elegante y deliberadamente sobrio.

 

miles-davis-birth-of-the-cool


 

Temas como “Move”, “Jeru”, “Moon Dreams” y “Boplicity” muestran aquella búsqueda de un jazz moderno que incorporaba elementos procedentes de la música clásica contemporánea sin perder la esencia de la improvisación.

Birth of the Cool resulta esencial porque allí ya aparece una de las características que definirían toda la trayectoria de Davis: la necesidad de moverse antes de que el público terminara de acostumbrarse a su música anterior.

 

2. Kind of Blue (1959): el instante perfecto

Dos años después llegaría el álbum que terminó convirtiéndose en sinónimo del propio nombre de Miles Davis. Kind of Blue es uno de los discos fundamentales de la historia del jazz y una de las grabaciones que más ha contribuido a acercar el género a públicos ajenos a sus fronteras tradicionales. El propio sitio oficial de Davis lo presenta como una obra decisiva para el desarrollo del jazz modal y como el disco con el que más se identifica su figura.

La formación reunía a Davis con John Coltrane, Cannonball Adderley, Bill Evans, Paul Chambers y Jimmy Cobb, una constelación extraordinaria de músicos.

 

miles-davis-kind-of-blue


 

“So What”, “Freddie Freeloader”, “Blue in Green”, “All Blues” y “Flamenco Sketches” conforman un repertorio en el que el espacio y el silencio adquieren tanta importancia como las notas. Allí tuvo raíces su famosa frase:

“No toques lo que está ahí [en la partitura]; toca lo que no está ahí.”

 

En lugar de apoyarse exclusivamente en complejas progresiones armónicas, Davis y sus acompañantes construyeron improvisaciones sobre estructuras modales que concedían mayor libertad melódica.

La grandeza de Kind of Blue reside precisamente en esa aparente sencillez. Nada parece sobrar y nada necesita ser explicado: cada instrumento encuentra su espacio y la trompeta de Davis parece conversar con el resto de la banda en lugar de competir con ella.

 

3. Miles Smiles (1967): el quinteto que cambió las reglas

La década de los sesenta encontró a Davis nuevamente en movimiento. Después de sus grandes trabajos de los años cincuenta, reunió una formación extraordinaria integrada por Wayne Shorter, Herbie Hancock, Ron Carter y Tony Williams.

Miles Smiles, grabado en octubre de 1966 y publicado en febrero de 1967, es uno de los discos que mejor documentan la identidad de aquel llamado Segundo Gran Quinteto.

Aquí el lenguaje resulta mucho más imprevisible que en Kind of Blue. Las estructuras se vuelven elásticas, los músicos interactúan de manera casi telepática y la batería de Tony Williams introduce una energía que rompe constantemente cualquier sensación de estabilidad.

 

miles-davis-miles-smiles


 

El repertorio incluye “Orbits”, “Circle”, “Footprints”, “Dolores”, “Freedom Jazz Dance” y “Gingerbread Boy”. “Footprints”, composición de Shorter, se convertiría además en uno de los grandes estándares del jazz moderno.

Miles Smiles representa a un Davis que ya no estaba interesado en repetir el éxito de Kind of Blue. El trompetista prefería empujar a sus músicos hacia territorios desconocidos, una actitud que prepararía el salto hacia la revolución eléctrica de los años siguientes.

 

4. Bitches Brew (1970): la explosión eléctrica

Si Kind of Blue transformó el lenguaje del jazz desde dentro, Bitches Brew abrió las puertas hacia afuera. Publicado en 1970, el álbum fue una auténtica declaración de principios: teclados eléctricos, guitarras, bajo eléctrico, percusión, ritmos cercanos al rock y largas sesiones de improvisación pasaron a convivir dentro de la música de Davis.

El disco fue producido y editado por Teo Macero, cuyo trabajo con las cintas se convirtió en parte fundamental de aquella nueva estética. Davis permitió que diferentes formaciones tocaran extensas improvisaciones en el estudio, que posteriormente fueron ensambladas para crear piezas de gran densidad sonora.

“Pharaoh's Dance” y “Bitches Brew” son dos de los monumentos de un álbum que rompió las fronteras entre jazz, rock, funk y experimentación electrónica.

 

miles-davis-bitches-brew


 

La recepción fue inicialmente dividida, pero comercialmente el experimento resultó significativo: el propio archivo oficial de Davis señala que el álbum superó las 100.000 copias vendidas, una cifra extraordinaria para una grabación de jazz de aquella época.

Con Bitches Brew, Miles Davis dejó claro que una leyenda podía hacer algo todavía más arriesgado: negarse a comportarse como una leyenda.

 

5. Tutu (1986): Miles frente al futuro

Casi dos décadas después, Davis volvió a demostrar que su capacidad para reinventarse no había desaparecido. Tutu, publicado en 1986, pertenece a una etapa marcada por la utilización de tecnologías de grabación contemporáneas, sintetizadores, cajas de ritmos y sonoridades próximas al jazz-funk.

Fue además su primer álbum para Warner Music y recuperó una importante repercusión crítica y comercial. El disco terminaría obteniendo el Grammy al mejor álbum de jazz instrumental, uno de los cuatro Grammy que Davis ganó a lo largo de su carrera.

La pieza titular, “Tutu”, estaba dedicada al arzobispo sudafricano Desmond Tutu, mientras que “Full Nelson” hacía referencia a Nelson Mandela y a la lucha contra el apartheid. El álbum incorporó composiciones y producción asociadas especialmente al bajista y compositor Marcus Miller, quien desempeñó un papel decisivo en su concepción sonora.

 

miles-davis-tutu


 

La portada, con el rostro de Davis fotografiado en primerísimo plano por Irving Penn, se convirtió también en una de las imágenes más recordadas de su etapa final.

Tutu demuestra que la inquietud artística de Davis no pertenecía exclusivamente a los años de juventud. A mediados de los ochenta, cuando muchos de sus contemporáneos se aferraban a la tradición, él continuaba mirando hacia adelante.

 

Una trompeta que nunca dejó de avanzar

Miles Dewey Davis III falleció el 28 de septiembre de 1991 en Santa Mónica, California, después de sufrir un derrame cerebral, insuficiencia respiratoria y neumonía. Tenía 65 años. Su última actuación había tenido lugar apenas unas semanas antes, el 25 de agosto, en el Hollywood Bowl.

Su legado resulta difícil de encerrar en una sola definición. Fue una figura central del bebop, el cool jazz, el jazz modal, el post-bop y el jazz fusión, pero también fue un descubridor de talentos que reunió a algunos de los músicos más importantes de varias generaciones.

Más que una colección de discos célebres, su trayectoria puede entenderse como una sucesión de búsquedas. Birth of the Cool, Kind of Blue, Miles Smiles, Bitches Brew y Tutu permiten recorrer cinco momentos muy diferentes de esa aventura.

A 35 años de su muerte, aquella trompeta de sonido inconfundible continúa diciendo lo mismo que parecía decir durante toda su carrera: el jazz no es una fórmula que deba conservarse, es una música que siempre puede volver a empezar.

 

miles-davis-b-n-2


 

 

 

 

 

Con información e imágenes de:

Miles Davis Official Site

Britannica

Biography

The Washington Post