Cinco grabaciones esenciales para conocer la voz femenina más sublime de la lírica del siglo XX

Cinco grabaciones esenciales para conocer la voz femenina más sublime de la lírica del siglo XX

A 49 años de su muerte, la figura de María Callas continúa ocupando un lugar único en la historia de la ópera. Su voz inconfundible, su dominio del bel canto, su extraordinaria capacidad dramática y una concepción teatral que transformó la manera de interpretar a las grandes heroínas de la lírica hicieron de ella mucho más que una soprano célebre: la convirtieron en un mito.


 

La mujer que cambió la historia de la ópera

María Callas nació en Nueva York el 2 de diciembre de 1923, hija de inmigrantes griegos. Su nombre verdadero era María Ánna Kaikilía Sofía Kalogeropoúlou. Cuando tenía 13 años se trasladó con su madre a Atenas, donde inició una formación que resultaría decisiva. Primero estudió con Maria Trivella y posteriormente ingresó en el Conservatorio de Atenas, donde tuvo como maestra a la célebre soprano española Elvira de Hidalgo, quien la guio y animó a adentrarse en los secretos del bel canto.

Su debut profesional se produjo en Atenas en 1942 como Tosca, en la ópera de Puccini, pero la verdadera proyección internacional llegaría cinco años después, cuando interpretó La Gioconda de Ponchielli en la Arena de Verona bajo la dirección de Tullio Serafin, quien se convirtió en uno de sus principales mentores.

A partir de entonces, Callas conquistó los grandes escenarios: La Scala de Milán, Covent Garden, el Metropolitan Opera de Nueva York, París y Viena. Su repertorio abarcó desde Rossini, Bellini y Donizetti hasta Verdi y Puccini, pero también incluyó obras de Wagner, Gluck, Cherubini y Spontini. En sus primeros años llegó incluso a abordar papeles de enorme exigencia vocal como Brünnhilde e Isolda, antes de concentrarse progresivamente en el repertorio italiano que acabaría definiendo su leyenda.

Callas no poseía una voz convencionalmente "bella" en el sentido tradicional. Su grandeza estaba en otra parte: en la capacidad para convertir cada palabra, cada nota y cada silencio en expresión dramática. Colores vocales, precisión, agilidad, intensidad y una extraordinaria inteligencia musical se ponían al servicio del personaje. La soprano no solamente cantaba una ópera: la interpretaba.

 

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Su carrera escénica fue, sin embargo, lamentablemente breve. Sus últimas actuaciones operísticas tuvieron lugar en Covent Garden en julio de 1965, cuando apenas tenía 41 años. Después protagonizó algunos conciertos y realizó otras actividades artísticas, pero nunca regresó de manera permanente al escenario operístico. Murió en París el 16 de septiembre de 1977, a los 53 años, y las causas del deterioro de su salud y cualidades vocales continúan siendo inciertas.

Su legado discográfico, en cambio, permanece intacto. Y para aproximarse a esa leyenda, estas cinco grabaciones permiten recorrer algunos de los territorios fundamentales de su arte.

 

1. Bellini: Norma — el bel canto convertido en tragedia

Grabación recomendada: 1954, EMI, con la Orquesta y Coro de La Scala, dirección de Tullio Serafin.

Si hubiera que escoger una sola obra para explicar por qué Callas ocupa un lugar irrepetible en la historia de la ópera, Norma sería una candidata prácticamente inevitable.

El papel de la sacerdotisa gala exige una combinación extraordinaria de dominio técnico, legato, capacidad para el canto de coloratura y autoridad dramática. Callas encontró en Norma uno de sus vehículos expresivos perfectos. Su interpretación de "Casta diva" se convirtió en una referencia absoluta, pero reducir esta grabación a esa célebre aria sería injusto: lo verdaderamente extraordinario está en la construcción del personaje a lo largo de toda la tragedia.

La soprano consigue que las largas líneas melódicas de Bellini tengan una intensidad casi hipnótica y, al mismo tiempo, dota a Norma de una dimensión humana que va mucho más allá de la heroína sacerdotal.

Callas interpretó este personaje en numerosas ocasiones. El registro en vivo de 1952 en Covent Garden, dirigido por Vittorio Gui, es considerado también una referencia esencial y permite escucharla en una etapa vocal particularmente espléndida.

Para escuchar: Casta diva , pero también el dúo final de Norma y Adalgisa.

 

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2. Verdi: La traviata — la Violetta que respira, ama y muere

Grabación recomendada: 1955, La Scala de Milán, dirección de Carlo Maria Giulini.

Violetta Valéry parece escrita para Callas. La protagonista de La traviata necesita transitar desde la frivolidad aparente de la vida parisina hasta el sacrificio, la enfermedad y la muerte, y Callas consigue convertir ese recorrido en una de las grandes experiencias dramáticas de la discografía operística.

La grabación de 1955, realizada en La Scala bajo la batuta de Carlo Maria Giulini, reúne además a Giuseppe Di Stefano como Alfredo y Ettore Bastianini como Germont. El registro permite escuchar a Callas en uno de los momentos culminantes de su carrera.

Aquí aparece otra de sus grandes virtudes: la capacidad para utilizar diferentes colores de voz según la situación dramática. La soprano puede sonar ligera, vulnerable, apasionada o desgarradora sin perder nunca el control musical.

Una crítica contemporánea de The New Yorker destacó precisamente la extraordinaria fusión entre canto y actuación que caracterizaba a su Violetta.

Para escuchar: Ah, Fors'e Lui… Sempre libera; Ah, dite alla giovine y, sobre todo, la escena final.

 

3. Puccini: Tosca — el drama hecho voz

Grabación recomendada: 1953, EMI, con Victor de Sabata al frente de la Orquesta y Coro de La Scala.

Si Norma revela a la gran intérprete del bel canto y Violetta muestra a la actriz musical, Tosca permite descubrir a la Callas de máxima intensidad dramática en una de las obras cumbres de Giacomo Puccini.

El registro de 1953 reúne a Callas con Giuseppe Di Stefano como Cavaradossi y Tito Gobbi como Scarpia, bajo la dirección de Victor de Sabata. Warner Classics considera esta grabación uno de los grandes hitos de la discografía de la soprano.

Callas había interpretado Tosca desde sus años iniciales en Grecia y volvió al personaje durante toda su trayectoria. Su última actuación operística, precisamente en Covent Garden en 1965, también estuvo dedicada a esta obra de Puccini.

 

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Lo fascinante de esta grabación es la manera en que Callas convierte la música en acción. Su "Vissi d'arte" no es solamente una hermosa aria: es una mujer que pregunta por qué, después de haber vivido para el arte y el amor, la vida la ha conducido hasta semejante abismo.

Y en los enfrentamientos con Scarpia aparece otra dimensión de la soprano: la capacidad para hacer que una frase cantada parezca una línea de diálogo teatral.

Para escuchar: Vissi d'arte y el enfrentamiento con Scarpia en el segundo acto.

 

4. Mascagni: Cavalleria rusticana — el verismo sin concesiones

Grabación recomendada: 1953, con Tullio Serafin y la Orquesta y Coro de La Scala.

Para conocer otra faceta de Callas cantando y actuando verismo, Cavalleria rusticana ofrece una magnífica oportunidad.

Antes de convertirse en la gran especialista del bel canto, Callas había construido una parte importante de su carrera con papeles dramáticos de gran exigencia. En sus años de formación en Grecia ya había interpretado a Santuzza, la protagonista de la ópera de Pietro Mascagni.

Santuzza no necesita la ornamentación vocal de Norma ni la elegancia aristocrática de Violetta. Es una mujer herida por los celos, el abandono y la humillación, atrapada en una comunidad donde el honor y las convenciones sociales tienen un peso enorme.

Callas comprendía extraordinariamente bien esa clase de personajes. Su voz adquiere aquí una aspereza y una intensidad diferentes. El resultado permite apreciar que aquella artista podía pasar del refinamiento del bel canto a la violencia emocional del verismo sin perder su identidad interpretativa.

Es también una oportunidad para recordar que la formación de Callas fue mucho más amplia de lo que suele sugerir su imagen posterior. En la Grecia de sus primeros años profesionales interpretó Cavalleria rusticana , Tosca , Fidelio , Tiefland y otras obras antes de convertirse en la gran renovadora del repertorio italiano del siglo XIX.

Para escuchar: Voi lo sapete, o mamma y la escena de Santuzza con Alfio.

 

5. Wagner: Tristán e Isolda — la otra Callas

Grabación recomendada: "Liebestod", registrada en 1949 con la Orquesta Sinfónica de la RAI de Turín, bajo Arturo Basile.

Y aquí aparece una Callas que incluso algunos admiradores suelen no conocer: la intérprete wagneriana.

En 1949, cuando apenas tenía 25 años, la soprano registró un recital que incluía el Liebestod de Tristán e Isolda , junto a arias de Norma e I puritani . El propio archivo oficial de Callas destaca aquel registro como una demostración de la madurez, versatilidad y refinamiento técnico de una artista todavía muy joven.

La elección resulta particularmente reveladora. Callas había abordado en sus primeros años papeles wagnerianos de enorme dificultad, entre ellos Isolda y Brünnhilde.

Su interpretación del Liebestod no posee el volumen monumental de las grandes especialistas wagnerianas, pero sí una cualidad extraordinaria: la concentración del fraseo y la capacidad para construir una línea vocal de enorme tensión emocional.

Es una grabación imprescindible para comprender que la categoría vocal de Callas no puede encerrarse en la etiqueta de "soprano italiana". Su instrumento y, sobre todo, su inteligencia musical le permitieron moverse por territorios muy diferentes.

 

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El registro de 1949 tiene además un valor histórico especial: permite escuchar a la futura Divina antes de que se convirtiera en la Callas que el mundo conocería.

Para escuchar: el Liebestod , preferiblemente después de haber escuchado alguna de sus interpretaciones de Bellini. El contraste resulta revelador.

 

La voz que convirtió la ópera en teatro

Escuchar hoy a María Callas significa enfrentarse a una paradoja fascinante. Su voz no respondía necesariamente al ideal de belleza sonora que muchos oyentes asociaban con una gran soprano. Había en ella oscuridad, aspereza, luminosidad, fragilidad, potencia y una extraordinaria variedad de colores.

Precisamente ahí residía parte de su grandeza.

Callas entendió que una ópera no es solamente una sucesión de arias hermosas. Cada nota debe pertenecer a un personaje, cada respiración tiene un sentido y cada palabra modifica la música. Su forma de cantar obligaba al público a escuchar a la persona que existía detrás de la partitura.

Por eso pudo transformar la percepción de personajes como Norma, Violetta, Tosca, Medea, Lucia o Anna Bolena. También contribuyó decisivamente a devolver al repertorio algunas obras del bel canto que habían quedado relegadas, gracias a una combinación excepcional de técnica, cultura musical y sentido dramático.

 

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Su legado discográfico es inmenso. La colección oficial Maria Callas Remastered reúne sus grabaciones de estudio realizadas entre 1949 y 1969, mientras que la colección Live conserva 20 óperas completas, entre ellas varias que nunca llegó a registrar en estudio.

Aunque ninguna colección explica por sí sola el fenómeno Callas. Para eso hay que escuchar cómo pronuncia una palabra, cómo retiene una nota, cómo transforma un pianissimo en una confesión. Cómo puede hacer que una frase de Bellini parezca suspendida fuera del tiempo o que un grito de Tosca atraviese más de medio siglo para llegar intacto hasta nuestros oídos.

María Callas murió el 16 de septiembre de 1977, pero la Divina no abandonó jamás el escenario de la historia de la ópera. Cuarenta y nueve años después de aquella muerte en París, continúa siendo una presencia viva cada vez que una aguja cae sobre uno de sus discos o una voz digital comienza a reproducir sus grabaciones.

Porque hubo grandes sopranos antes de Callas y las hubo después. Pero Callas consiguió algo todavía más difícil: hacer que una generación entera entendiera que cantar ópera podía significar, al mismo tiempo, cantar, actuar, interpretar y revelar el alma de un personaje.

Y por eso su nombre sigue sonando como una categoría propia: La Divina.

 

 

 

 

 

Con información e imágenes de:

Maria Callas Official Website

Maria Callas Foundation

The Guardian

English National Opera