Más que una infusión: por qué el mate es el fenómeno energético que el mundo está descubriendo

Más que una infusión: por qué el mate es el fenómeno energético que el mundo está descubriendo

De leyenda guaraní a superalimento de culto. Un recorrido por las cualidades, la preparación perfecta y los famosos que convirtieron al mate en el estimulante natural más deseado del siglo XXI.


 

Un ritual milenario: ¿qué es realmente el mate?

Para entender el mate, hay que despojarlo de la idea de ser una simple "bebida". A diferencia del café o el té, que se sirven en una taza y se consumen individualmente, el mate es una tradición social y un sistema de infusión continua que se comparte en un ámbito de camaradería y amistad.
 

El arte de un buen "cebado"

El mate es una infusión que se prepara a partir de hojas secas y trituradas de yerba mate —se compra empaquetada, como el té— en un recipiente, sobre las cuales se vierte agua caliente, entre 75 y 82 grados, nunca hirviendo
La clave que lo diferencia de cualquier otra infusión es el acto de servirlo, acción que se denomina cebar: el agua se añade de a poco, siempre manteniendo una parte de la yerba seca para que el sabor se vaya liberando gradualmente a lo largo de varias cebadas.
 

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Los componentes indispensables

Para que un mate sea tal, requiere de cuatro elementos que se consideran casi sagrados:
  • La yerba mate: El nombre científico de la planta es Ilex paraguariensis, un árbol nativo de la selva guaraní, que es la zona entre el noreste de Argentina, el este de Paraguay y el suroeste de Brasil. Sus hojas pasan por un proceso de secado, sapecado (paso rápido por fuego) y estacionamiento que define su amargor y cuerpo. Luego se somete a una molienda medianamente gruesa, y a la extracción del polvillo, que se utiliza por lo general para envasarlo en bolsitas, para quienes prefieren servirlo como un té, llamado “mate cocido”.  
  • El mate (recipiente para beber): Aunque hoy existen de metal, palo santo, caña de bambú, y hasta silicona o vidrio, el tradicional es el porongo o calabaza seca ( Lagenaria siceraria ). El material es poroso y "absorbe" el espíritu de la yerba con el tiempo. Los más artesanales suelen ser envueltos en algún tipo de cuero suave de animal, lo que le permite mantener la temperatura.  
  • La bombilla: Un sorbete metálico con un filtro en la base que permite succionar la infusión sin que pasen las hojas. Es el elemento técnico que permite la filtración in situ. Los hay también de finas cañas de bambú.
  • El termo (recipiente para mantener el agua caliente): El guardián de la temperatura, resulta vital para mantener el agua entre los 75°C y 82°C, el rango exacto donde se extraen los nutrientes sin quemar la hoja ni alterar el sabor. Puede utilizarse, y de hecho muchos lo hacen en sus casas, una sencilla tetera, pero ello obliga a estar constantemente “recalentando” el agua, lo que —siempre según los expertos— no es conveniente.

 

Origen y mística: de los guaraníes a la modernidad

La historia del mate no comienza en una plantación industrial, sino en la profundidad de la selva paranaense, donde el pueblo de etnia guaraní descubrió las virtudes de un árbol que consideraban un regalo de los dioses. Para ellos, la caá —nombre que daban tanto a la planta como a la selva— no era una simple bebida, sino un nexo sagrado con la divinidad y un tónico que les permitía resistir largas jornadas de caza o travesías extenuantes.

Según la mitología guaraní, las diosas de la luna y la nube, Yacy y Araí, bajaron a la tierra y fueron salvadas del ataque de un yaguareté (jaguar, en lengua guaraní) por un viejo cazador. En agradecimiento, las diosas le obsequiaron una planta de hojas verde oscuro que, al ser infusionada, traería consuelo a la soledad y fomentaría la hermandad entre los hombres.     
 

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La aceptación de España

Con la llegada de los conquistadores españoles y la posterior instauración de las misiones jesuíticas, la relación con el mate atravesó una transformación radical. En un principio, los jesuitas intentaron prohibir su consumo tildándolo de "vicio pecaminoso" o "hierba del demonio", debido a que los indígenas le atribuían propiedades místicas y lo consumían con devoción. Sin embargo, al notar que los trabajadores eran mucho más productivos bajo sus efectos y que la infusión evitaba el consumo de alcohol, los religiosos no solo levantaron la prohibición, sino que se convirtieron en los primeros en domesticar la planta. 
Lograron desentrañar el secreto de la germinación de las semillas, que hasta entonces dependía del paso por el tracto digestivo de las aves, y convirtieron al Ilex paraguariensis en el "oro verde", una fuente de riqueza económica fundamental para la región.
 

En la vida del gaucho

A medida que las fronteras coloniales se expandieron, el mate viajó hacia el sur en las alforjas de los gauchos, quienes lo adoptaron como un compañero inseparable en la inmensidad de las pampas. Fue en este entorno de soledad y fogones donde se terminó de moldear el ritual que se conoce hoy, y se transformó en un símbolo de identidad rioplatense que sobrevivió a la independencia y a la urbanización. 
Ya en el siglo XX, su alcance traspasó las fronteras sudamericanas de forma curiosa: la gran inmigración de sirios y libaneses hacia Argentina y Uruguay a principios de siglo generó un flujo de retorno cultural; muchos de esos inmigrantes volvieron a sus tierras de origen llevando consigo la costumbre de la yerba mate, por lo que hoy —y aunque parezca increíble, por las diferencias culturales y geográficas— Siria se ha convertido en el principal importador mundial de yerba mate fuera de la región.
 

 

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El laboratorio verde: propiedades y cualidades

Tan solo con adentrarse un poco en la composición de la yerba mate se descubre que la fascinación que despierta en científicos y nutricionistas no es casual, ya que se trata de una de las plantas más completas y potentes que ofrece la naturaleza.   
Más allá de su sabor amargo —y esta tal vez sea su principal contra—, cada sorbo es una descarga controlada de nutrientes esenciales que actúan en sinergia para potenciar el organismo. En su estado más puro, las hojas de Ilex paraguariensis funcionan como un multivitamínico natural, que aporta casi todas las del complejo B, fundamentales para la liberación de energía y el buen funcionamiento del sistema nervioso, además de vitaminas A, C y E, que blindan las defensas.
Pero no todo termina allí. El verdadero tesoro de la yerba mate reside en su inmenso poder antioxidante, el cual supera incluso al del aclamado té verde. Esta capacidad se debe a una altísima concentración de polifenoles, compuestos que combaten el envejecimiento celular y previenen la oxidación de las grasas en las arterias, lo que significa poner un escudo protector para el corazón. A diferencia de otras infusiones que solo hidratan, el mate entrega minerales críticos como el magnesio y el potasio, elementos que no solo ayudan a la recuperación muscular después de un esfuerzo físico, sino que también intervienen en la regulación de la presión arterial y la salud ósea.
Otro aspecto fascinante de sus cualidades es su notable efecto saciante, una propiedad que ha sido aprovechada desde hace siglos por los pueblos originarios para mitigar el hambre durante largos periodos de escasez o trabajo intenso. Esta característica, sumada a su capacidad para acelerar suavemente el metabolismo y favorecer la quema de calorías, la convierte en una aliada estratégica en las dietas modernas. Al beber mate, se produce una sensación de plenitud gástrica que ayuda a controlar la ansiedad por la comida, una relación armoniosa entre la hidratación y el bienestar corporal que pocos alimentos logran de manera tan orgánica.
 

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La ciencia lo confirma

Esta potencia nutricional no es solo una creencia popular, sino que ha sido respaldada por diversas investigaciones académicas que validan sus efectos terapéuticos. Estudios realizados por universidades en Argentina y Estados Unidos han demostrado, por ejemplo, que el consumo regular de mate ayuda a reducir significativamente los niveles de colesterol LDL, conocido como "colesterol malo", al tiempo que favorece el aumento del HDL o "colesterol bueno". Esta acción cardioprotectora se complementa con hallazgos recientes que sugieren un efecto neuroprotector, investigadores del CONICET , en Buenos Aires, han señalado que ciertos compuestos de la yerba podrían tener un rol preventivo en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson , al proteger las neuronas dopaminérgicas.  
Asimismo, la ciencia ha puesto el foco en la capacidad de la infusión para mejorar la resistencia física y la recuperación post-ejercicio. Al facilitar la oxidación de grasas y retrasar la acumulación de lactato en los músculos, el mate permite que el cuerpo utilice sus reservas de energía de manera más eficiente durante el deporte. 
Estos estudios científicos terminan de cerrar el círculo virtuoso de la planta, por lo que ya deja de ser una simple costumbre social para convertirse en un verdadero "superalimento" líquido con beneficios tangibles para la salud metabólica y cognitiva a largo plazo.
 

¿Té, café o mate?

Al comparar el mate con los otros dos gigantes de la estimulación mundial, el café y el té, la diferencia fundamental no radica solo en la cantidad de cafeína, sino en la forma en que el cuerpo la procesa y la asimila. Aunque históricamente se ha hablado de la "mateína" como una molécula distinta, la ciencia ha clarificado que se trata de la misma cafeína, pero cuya acción se ve modificada por la presencia de otros compuestos únicos de la yerba mate, como las saponinas y la teobromina.   
Mientras que el café produce un pico de energía agudo y rápido que suele ir seguido de un "crash" o caída brusca de vitalidad, el mate ofrece una liberación sostenida y gradual, que provee un estado de alerta lúcida constante durante horas sin los nerviosismos o la ansiedad que a veces provoca el exceso de cafetales.  
Frente al té, especialmente el verde, el mate comparte la riqueza en antioxidantes, pero lo supera ampliamente en concentración y en su capacidad de ser una infusión de largo aliento. Mientras que una taza de té se consume en pocos minutos y sus beneficios se limitan a esa porción, el ritual del cebado permite que los principios activos de la yerba se extraigan de manera fraccionada a lo largo de un litro de agua o más. Esto convierte al mate en un estimulante de fondo, ideal para el trabajo intelectual o las jornadas extensas, ya que hidrata al mismo tiempo que estimula, sin las consecuencias de deshidratación leve que a veces se asocia al consumo exclusivo de café por su efecto diurético más marcado.
Finalmente, la experiencia sensorial marca la distancia definitiva entre estas bebidas. El café es una pausa, un momento de introspección o una inyección rápida de energía; el té es un ritual de delicadeza y brevedad. El mate, en cambio, es un proceso de acompañamiento que permite mantener un nivel de concentración elevado y una vigilia tranquila, sin las fluctuaciones de humor o energía que caracterizan a los estimulantes más agresivos. 
Esta "energía equilibrada" es precisamente lo que ha seducido a deportistas de élite y profesionales creativos, quienes encuentran en la bombilla una fuente de vitalidad que no interfiere con la calidad del descanso posterior ni con la estabilidad del sistema nervioso.
 

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El lenguaje del mate

Siglos de tradiciones y costumbres han hecho que el mate tenga sus propias reglas de etiqueta:

El cebador   

Es quien prepara y sirve. Es el dueño del ritual, y su secreto para el mejor sabor reside en la gestión de la temperatura del agua, el error más común entre los neófitos. El agua jamás debe alcanzar el punto de ebullición, ya que el hervor quema las delicadas hojas de la yerba, elimina sus propiedades antioxidantes y extrae un amargor agresivo y desagradable. El rango ideal se sitúa estrictamente entre los 75°C y 82°C, una temperatura que permite una extracción armoniosa de los componentes sin agredir el paladar.   

Es aquí donde entra en juego la destreza del cebador, quien debe hidratar la yerba de forma parcial, dejando siempre una pequeña "montañita" de hojas secas en un costado del recipiente. Esta reserva garantiza que el sabor se renueve con cada cebada, y evita que el mate se "lave" —término usado cuando la yerba pierde su fuerza— tras las primeras servidas.       
 

El orden  

El mate es un ritual que se comparte —y esto es lo que llama la atención a quienes no lo conocen— ya que se utiliza el mismo recipiente y bombilla para todos. Se ceba, es decir, se llena de agua, y se entrega para que lo disfrute el primero, quien lo devuelve al cebador una vez que lo haya terminado. No debe demorar más que par de minutos, porque la infusión se enfriará, y aparte corre el riesgo de recibir las bromas de los impacientes: “Hey… ¿le estás enseñando a hablar al mate?”  

 

No tomar la bombilla con la mano  

Una vez introducida la bombilla por el cebador, existe una regla de oro inquebrantable: no se debe mover. Alterar su posición para intentar revolver  rompe la estructura del filtrado y remueve el sedimento, lo que puede afectar la claridad de la infusión.   

Así, el mate se convierte en un ejercicio de paciencia y precisión, donde cada detalle, desde el ángulo de inclinación de la yerba hasta la cadencia del vertido de agua, influye en la calidad de una bebida que aspira a ser eterna en cada ronda.    
 

El “gracias”  

En el código del mate, decir "gracias" al devolverlo al cebador significa que la persona ya no volverá a tomar. En rondas subsiguientes, ese compañero será salteado.       

 

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¿Dulce o amargo?

Sobre este tópico se podría escribir un libro completo. Dentro del universo del mate, ninguna controversia despierta tantas pasiones como la elección entre el mate amargo y el mate dulce, una dicotomía que divide a las familias y define la identidad de cada cebador. 

Para los puristas, el mate debe tomarse "verde", tal como sale la yerba del paquete, “como nos lo ofrece la Madre Naturaleza”, según argumentan. E indican que el azúcar enmascara las notas complejas de la yerba y altera sus propiedades digestivas. Esta preferencia no es solo una cuestión de gusto, sino de respeto por la naturaleza de la planta: el amargor característico es, para muchos, el alma de la infusión, y aceptarlo de buen grado es parte del rito de madurez del tomador.

Por otro lado, quienes optan por endulzarlo buscan una experiencia más amable y menos astringente, especialmente en las primeras cebadas donde la yerba está más fuerte. El uso de azúcar, miel o edulcorantes permite suavizar el impacto en el paladar y convierte a la infusión en un acompañamiento más cercano a una merienda o un postre.   

 

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Además, es bastante frecuente, según la zona del país en que se tome, que en el mate dulce se experimente con el agregado de o hierbas aromáticas, cáscaras de naranja o canela, lo que crea perfiles de sabor personalizados que, claro está, se alejan de la rigurosidad del mate tradicional.

Más allá de la preferencia personal, esta división también tiene matices geográficos y generacionales. Mientras que en Uruguay el mate amargo es la regla absoluta, en diversas regiones de Argentina y Paraguay el mate dulce goza de gran popularidad, especialmente entre los más jóvenes o en las tardes de invierno. Sea cual sea la elección, ambas versiones comparten el mismo espíritu de compañía, aunque en una ronda de amigos, el cambio de un bando a otro suele requerir un cambio de yerba y, casi siempre, una negociación amistosa con quien está cebando.

 

Embajadores en el mundo: famosos que adoptaron el mate

Lo que comenzó como un secreto regional de los campos sudamericanos ha traspasado fronteras hasta instalarse en las esferas más exclusivas del espectáculo y el deporte mundial, por lo que hoy el mate se ha convertido en un accesorio de culto global.      
Este fenómeno de transculturización ha encontrado en figuras como Viggo Mortensen y Anya Taylor-Joy a sus embajadores más orgánicos; mientras el actor de El Señor de los Anillos —quien vivió su infancia en Argentina— es frecuentemente fotografiado con su equipo de mate en alfombras rojas y sets de filmación, la protagonista de Gambito de Dama suele reivindicar sus raíces rioplatenses en entrevistas internacionales, destacando que el mate es parte esencial de su rutina diaria.  
 

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Esta visibilidad ha despertado la curiosidad de otras estrellas como la actriz de raíces dominicanas Zoe Saldaña , quien ha compartido en sus redes sociales su fascinación por lo que ella llama su "matiolitanish", y lo ha integrado como una fuente de energía natural durante los extenuantes rodajes de grandes producciones de Hollywood.
También el actor Kevin Bacon —quien conoció el mate en un viaje turístico a Argentina— ha sucumbido ante el sabor característico de la infusión sureña.
 

Otros artistas “materos”

En el universo de la música y la literatura, el mate también ha ganado terreno como un aliado de la creatividad y la resistencia. James Hetfield, el icónico líder de Metallica, ha incorporado el ritual del cebado como parte de su preparación antes de subir al escenario, y ha dicho que prefiere la energía estable de la yerba mate por sobre la agitación que produce el café. 
Del mismo modo, el maestro del terror Stephen King ha sorprendido a sus seguidores al compartir no hace mucho tiempo algunas imágenes de su escritorio donde el termo y el mate acompañan sus jornadas de escritura. Incluso figuras del pop contemporáneo como Sabrina Carpenter o el canadiense Michael Bublé —este último introducido al hábito por su esposa argentina Luisana Lopilato— han contribuido a presentar la bebida ante audiencias masivas como una alternativa “exotica”, pero saludable.
 

También en el ámbito deportivo

Sin embargo, el motor más potente de esta expansión global ha sido, sin duda, el fútbol de élite. La imagen de Lionel Messi llegando a los estadios con su termo bajo el brazo ha sido la mejor campaña publicitaria que la yerba mate podría haber soñado, y es algo que ha influido directamente en compañeros de equipo de diversas nacionalidades. 
 

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El caso más emblemático es el del francés Antoine Griezmann , quien adoptó la costumbre con tal fervor que hoy se considera un "matero" experto, capaz de cebar con la técnica de un profesional uruguayo. Esta tendencia se ha extendido a la Premier League inglesa, donde jugadores como Harry Kane han incorporado la infusión en sus planes nutricionales para mejorar la recuperación física. Así, el mate ha dejado de ser una curiosidad folclórica para consolidarse como un símbolo de bienestar y pertenencia que une a celebridades de todo el planeta bajo un mismo e inconfundible aroma a selva y tradición.
 

El valor de compartir

En un mundo que busca constantemente alternativas más naturales y conscientes, la yerba mate se posiciona como el estimulante del futuro, rescatado de un pasado ancestral. Su riqueza antioxidante, su respaldo científico y su innegable mística cultural lo convierten en un aliado excepcional para la salud y la productividad. Al final del día, ya sea que se lo tome por sus beneficios médicos o por el simple placer de seguir una tradición, el mate sigue cumpliendo su promesa original: ser un puente. Un puente entre la ciencia y la naturaleza, entre el pasado y el presente, y entre personas que, sin importar su fama o procedencia, encuentran en la calidez de un mate compartido un momento de necesaria pausa y bienestar.
 

 

 
 
 
 
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