A un año de su fallecimiento, la figura de Mario Vargas Llosa sigue proyectando una sombra imponente sobre la literatura universal. Novelista, ensayista, dramaturgo y polemista incansable, el peruano —también era ciudadano español y dominicano— encarnó como pocos el compromiso del escritor con la libertad individual y el escrutinio del poder.
Nacido el 28 de marzo de 1936 en Arequipa, Perú, Jorge Mario Pedro Vargas Llosa creció entre Arequipa, Cochabamba —la familia se estableció en Bolivia durante unos 9 años— y Piura, de regreso en Perú. Vivió toda su infancia en un entorno marcado por la ausencia paterna y la influencia materna. Hasta los diez años creyó que su padre había muerto, dado que su familia materna no quiso que supiera que en realidad se habían divorciado. Tiempo después volvió a ver s su padre, quien recuperó contacto con la familia.
A sus 14 años fue inscripto en el Colegio Militar Leoncio Prado de Lima, institución que con su disciplina férrea y sus rigores, le marcó para siempre y se convertiría en material para su primera gran novela. Estudió Letras y Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y, más tarde, se doctoró en Filosofía y Letras en Madrid con una tesis sobre Gabriel García Márquez.
El estallido del Boom y las obras que lo consagraron
En los años sesenta, La ciudad y los perros (1963) irrumpió con fuerza y ganó el Premio Biblioteca Breve. Le siguieron La casa verde (1966) y Conversación en La Catedral (1969), novelas que exploraban la corrupción, la violencia y las fracturas sociales del Perú con una técnica narrativa audaz: diálogos entrecruzados, saltos temporales y múltiples perspectivas. Junto a García Márquez, Julio Cortázar y Carlos Fuentes, Vargas Llosa se erigió en uno de los pilares del llamado Boom latinoamericano de las letras, movimiento que colocó a la región en el centro de la atención mundial.
Vida política y el compromiso público
Liberal convencido, Vargas Llosa no se limitó a la ficción. En 1990 fue candidato presidencial por el Frente Democrático y llegó a la segunda vuelta, aunque perdió ante Alberto Fujimori. Sus columnas periodísticas, recogidas en libros como Piedra de toque, y su defensa de la democracia y el mercado libre lo convirtieron en una voz incómoda para dictaduras y autoritarismos de todo signo. Presidió el PEN Internacional y nunca dejó de criticar tanto a la izquierda castrista como a las derechas autoritarias.
Plumas contemporáneas y su admiración por Borges
La amistad entre Vargas Llosa y Gabriel García Márquez fue legendaria y, al mismo tiempo, trágica. Durante años compartieron casa en Barcelona, proyectos y confidencias; el peruano llegó a escribir su tesis doctoral sobre el colombiano. Sin embargo, en 1976, durante un encuentro en México, un puñetazo de Vargas Llosa puso fin abrupto a la relación, fruto de profundas diferencias políticas sobre la Revolución cubana y el caso Padilla. Con el argentino Julio Cortázary el panameño Carlos Fuentes mantuvo una camaradería más serena, aunque no exenta de debates literarios y ideológicos. Plinio Apuleyo Mendoza, testigo privilegiado del Boom, fue otro de los compañeros de ruta con quien compartió tertulias y correspondencia.
Fuera del círculo inmediato, Vargas Llosa profesó siempre una profundaadmiración por Jorge Luis Borges. Leía y releía al argentino con devoción, aunque un incidente menor —una crítica a su modesta vivienda— enfrió el vínculo personal. Aun así, el peruano reconoció en múltiples ocasiones que Borges representaba para él el ideal de la literatura pura y la imaginación sin límites.
Galardones a una trayectoria excepcional
A lo largo de su carrera, Vargas Llosa acumuló distinciones que lo colocaron entre los grandes de la lengua hispana. Entre las más relevantes destacan:
Premio Biblioteca Breve (1962)
Premio Rómulo Gallegos (1967)
Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986)
Premio Cervantes (1994)
Premio Nobel de Literatura (2010), “por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo”
Miembro académico en dos lenguas
En 1994 fue elegido miembro de la Real Academia Española y ocupó el sillón L desde 1996. En 2021 fue elegido para la Académie Française (asiento 18) y tomó posesión en 2023, hecho que lo convirtió en el primer escritor de habla hispana en ingresar a la institución gala. Dos academias, dos lenguas y un mismo reconocimiento a una obra que trasciende fronteras.
El escritor recibió también la ciudadanía española en 1993 y la nacionalidad dominicana en mayo de 2023, otorgada por el presidente Luis Abinader en el Palacio Nacional de Santo Domingo. El Nobel peruano aceptó la ciudadanía con gran agrado, y estrechó así su vínculo con la nación que inspiró su novela La fiesta del chivo, publicada en el año 2000.
Legado
Mario Vargas Llosa falleció en Lima el 13 de abril de 2025, dos semanas de haber cumplido 89 años, y rodeado del afecto de su familia. Sus libros —muchos de ellos traducidos a más de 30 idiomas— siguen vivos en librerías, aulas y talleres literarios. Novelas como la mencionada La fiesta del Chivo, El sueño del celta o Tiempos recios continúan iluminando los laberintos del poder y la condición humana.
Su partida deja un vacío, pero también una invitación permanente a leer con ojos críticos y corazón libre.
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