Visionario, impredecible y eternamente innovador, el trompetista estadounidense fundó cuatro corrientes diferentes del jazz a lo largo de su carrera. A cien años de su nacimiento, su influencia sigue marcando la música contemporánea.
Hablar de Miles Davis implica recorrer buena parte de la historia del jazz del siglo XX. Pocos músicos pueden afirmar que transformaron un género entero; él lo hizo varias veces. Trompetista de sonido inconfundible, compositor, líder de bandas y descubridor de talentos, Davis fue el gran arquitecto de algunas de las corrientes más importantes de la música moderna.
Nacido el 26 de mayo de 1926 en Alton, Illinois, y criado en East St. Louis, Miles Dewey Davis III provenía de una familia acomodada. Su padre era dentista y desde niño tuvo acceso a estudios musicales. A los 13 años recibió su primera trompeta, instrumento con el que desarrollaría un estilo completamente opuesto al virtuosismo explosivo de la época: notas precisas, silencios calculados y una expresividad melancólica que terminaría convirtiéndose en sello personal.
El joven prodigio que llegó al bebop
En 1944 se trasladó a Nueva York para estudiar en la prestigiosa Juilliard School, aunque pronto abandonó las aulas para integrarse a la escena jazzística de Harlem. Allí conoció al saxofonista Charlie Parker y al trompetista Dizzy Gillespie , pioneros del bebop, que para esas fechas estaba en su apogeo.
Con Parker formó parte de una de las agrupaciones más revolucionarias del jazz de los años 40. Sin embargo, Miles sentía que aquel estilo vertiginoso y saturado de notas necesitaba nuevos caminos. Esa inquietud marcaría toda su carrera: cuando un sonido se volvía cómodo o popular, él ya estaba buscando otra dirección.
Reinventar e innovar
La figura de Miles Davis suele asociarse con una capacidad casi única para anticipar el futuro de la escena musical. A lo largo de su trayectoria encabezó o impulsó cuatro grandes revoluciones estilísticas.
Cool jazz: la elegancia de la contención
A finales de los años 40 grabó las sesiones conocidas como Birth of the Cool, consideradas fundacionales del cool jazz. Frente a la intensidad frenética del bebop, esta corriente apostó por arreglos refinados, tempos moderados y una atmósfera más calma e introspectiva.
“No toques lo que está ahí; toca lo que no está ahí.”
El sonido era más relajado y cerebral, con fuerte influencia de la música clásica y de las grandes orquestas. Aquellas grabaciones terminaron convirtiéndose en referencia obligatoria para generaciones posteriores.
Hard bop: el regreso al blues y el góspel
Durante la década de 1950, Davis ayudó también a definir el hard bop, una evolución más intensa y terrenal del bebop. Este estilo recuperaba raíces afroamericanas como el blues, el góspel y el rhythm and blues. Sus duetos de trompeta y saxofón con el legendario Sonny Rollins quedaron para la antología.
Álbumes como Walkin’ mostraron un jazz más enérgico y emocional. Fue además el período en que Miles consolidó su fama internacional tras una histórica presentación en el Newport Jazz Festival de 1955.
Jazz modal: menos acordes, más libertad
En 1958 y 1959 llegó otra revolución. Con discos como Milestones y especialmente Kind of Blue, Davis desarrolló el jazz modal, basado menos en progresiones armónicas complejas y más en escalas o modos musicales.
La innovación abrió enormes espacios para la improvisación y cambió definitivamente la forma de tocar jazz moderno. Kind of Blue sigue siendo considerado el álbum de jazz más influyente y vendido de todos los tiempos.
Entre 1963 y 1968, Davis lideró su segundo “gran quinteto”, junto a Herbie Hancock, Wayne Shorter y Tony Williams y Ron Carter, con quienes grabó álbumes históricos de jazz como ESP y Miles Smiles.
Fusión: cuando el jazz abrazó al rock
A fines de los años 60, mientras muchos puristas rechazaban la que fue llamada “electrificación” del género, Miles volvió a adelantarse a todos. Con In a Silent Way y especialmente Bitches Brew, impulsó el nacimiento de la fusión jazz-rock.
Sintetizadores, guitarras y bajos eléctricos, ritmos funk y largas improvisaciones dieron origen a una nueva corriente que dominaría buena parte de la década de 1970 y abriría el camino para innumerables artistas posteriores.
Bandas como Weather Report, Mahavishnu Orchestra, Steely Dan y otras, continuaron la senda del jazz-rock, movimiento que sigue siendo cultivado actualmente
El líder de bandas que descubría genios
Otra de las grandes virtudes de Miles Davis fue su capacidad para detectar talentos antes que nadie. Sus grupos funcionaron como verdaderas “universidades del jazz”.
“Cualquiera puede tocar un instrumento. La nota es solo el 20 por ciento. La actitud de quien la toca es el 80 por ciento.”
Por sus diferentes quintetos y sextetos pasaron figuras que luego serían leyendas absolutas, entre ellas John Coltrane , Wayne Shorter , Herbie Hancock , Ron Carter , Tony Williams , Chick Corea y Joe Zawinul .
Su llamado “Segundo Gran Quinteto”, integrado por Shorter, Hancock, Carter y Williams, es considerado una de las formaciones más influyentes de la historia del jazz moderno.
Su huella en el cine
Miles Davis también dejó una marca profunda en el cine gracias a la banda sonora de Ascenseur pour l'échafaud, conocida en español como Ascensor al cadalso, dirigida por Louis Malle .
La música fue grabada en París en diciembre de 1957 en una sesión casi improvisada: los músicos observaban las escenas proyectadas mientras Davis creaba atmósferas sombrías y melancólicas con apenas unas pocas secuencias armónicas.
Aquella experiencia no solo revolucionó la música cinematográfica jazzística, sino que además anticipó el lenguaje modal que Miles desarrollaría poco después en Kind of Blue.
Y más allá del jazz
A lo largo de casi cinco décadas, Davis jamás dejó de transformarse. En los años 80 incorporó elementos del pop, del funk y hasta del hip hop, colaboró con músicos jóvenes y se mantuvo vigente frente a la evolución musical de las nuevas generaciones.
“Mi futuro comienza cuando me despierto cada mañana. Cada día encuentro algo creativo que hacer con mi vida.”
También desarrolló una faceta como pintor y referente de estilo. Su imagen —gafas oscuras, chaquetas extravagantes y actitud desafiante— lo convirtió en un ícono cultural mucho más allá de la música.
Lamentablemente, su vida personal estuvo marcada por excesos, problemas de salud y luchas contra las adicciones. Aun así, nunca perdió la voluntad de experimentar.
El legado del “Picasso del jazz”
Miles Davis falleció el 28 de septiembre de 1991 en California, a los 65 años. Para entonces ya era considerado una figura monumental de la música del siglo XX.
Su importancia trasciende incluso al jazz. Artistas del rock, del funk, del rap y de la música electrónica han reconocido su influencia. Ningún otro músico logró reinventar tantas veces un género sin perder identidad propia.
Cada etapa de Miles Davis parece pertenecer a un artista distinto. Y, sin embargo, todas forman parte de una misma obsesión: empujar la música hacia territorios desconocidos.
A cien años de su nacimiento, el hombre que cambió cuatro veces el rumbo del jazz continúa sonando como alguien que llegó desde el futuro.
Nacido en Cuba de ascendencia africana y china, Wifredo Lam construyó una obra profundamente personal a partir del encuentro entre las vanguardias europeas y la tradición cultural del Caribe. Su pintura, poblada de figuras híbridas, máscaras, animales y formas vegetales, se convirtió en uno de los grandes lenguajes de la modernidad artística del siglo XX.
A 125 años de su muerte, Henri de Toulouse-Lautrec permanece como una de las figuras esenciales del arte de finales del siglo XIX. Pintor, dibujante, grabador y extraordinario cartelista, convirtió el Moulin Rouge, los cabarets, los teatros y los personajes de Montmartre en imágenes que terminaron definiendo la Belle Époque parisina.
En el 80º aniversario de su nacimiento, la mejor manera de recordar a Freddie Mercury es a través de cinco canciones que permiten recorrer distintas etapas de su extraordinaria trayectoria: desde la revolución de Queen hasta su aventura con Montserrat Caballé y aquella última, inconclusa grabación que se convirtió en su despedida musical.